Era como si de verdad pudiera estar contigo, era una hermosa mañana y tú dormías tranquilamente. Se podía ver un hermoso paisaje desde tu ventana, agradable, relajante. Yo sin saber como había llegado, te observaba de lejos, tenia unas ganas de abrazarte pero no quería despertarte. Te acomodabas, pronunciabas una que otra palabra y volvías a tu sueño.
Las horas pasaban, no sabia que hacer. Estaba ahí junto a ti... a unos centímetros de distancia, Tal vez podría tomar tu mano, tal vez podría susurrarte al oído o tan solo te podría mirar mientras descansabas. El sol brillaba aun mas, al mirar por la ventana, un suave viento se podía sentir, bailaban y bailaban las hojas… era un hermoso día… si que lo era.
Me senté a tu lado, dormías plácidamente. Un suave beso en tu frente, quería que supieras que estaba ahí, que despertaras y que a lo mejor me vieras. Te extrañaba, tus palabras... Tus sentimientos… a ti. Aun dormido yo te miraba atentamente, no habías cambiado mucho, aun tan bello... Aun una hermosa flor.
Sentí la necesidad de decirte algo, mucho tiempo había pasado. Me sentía culpable no había dado explicaciones y tu ni siquiera sabias por que me había ido. Aun que tal vez no me escucharas deje que palabras nacieran
“Mi pequeña flor, Te amo… Infinitamente”